agosto 5

AMLO, Juárez y el McLane-Ocampo

Tratado histórico que permitió el surgimiento de la República

Uno de los siete temas prioritarios para su Gobierno, anunciados recientemente por López Obrador, es el del Istmo de Tehuantepec, que pretende conectar las costas del Pacífico con el Golfo de México, idea central de Benito Juárezen el histórico Tratado McLane-Ocampo de 1859, tan vilipendiado por los ignorantes.

En efecto, la búsqueda del paso interoceánico del Atlántico al Pacífico, una obsesión existente desde finales del siglo XVIII para romper las barreras continentales con el propósito de comprar productos baratos y venderlos caros, ocupó al famoso geógrafo Alexander von Humboldt en la hechura de un mapa con los siete puntos para realizar dicho paso, en el cual destacó el Istmo de Tehuantepec, la zona más angosta entre los dos océanos (el océano Pacífico y el océano Atlántico, en su sección del Golfo de México), fue recogida por Juárez en el Tratado Mc-Lane-Ocampo, que pretendía establecer un paso comercial desde el puerto de Tehuantepec en el sur, hasta Coatzacoalcos en el Golfo de México.

En uno de los mas álgidos periodos de nuestra Historia, cuando se daba la lucha mundial entre el Monarquismo de países europeos como Inglaterra, Francia y España, y el Republicanismode Estados Unidos, los amagos militares de las potencias europeas en contra de México y las ansias expansionistas de los norteamericanos, el gobierno convertido en conservador de Ignacio Comonfort buscó el apoyo de dichos gobiernos europeos y del Vaticano, esfuerzos que concluyeron con la firma del Tratado Mon-Almonte, poco antes de que el Gobierno Constitucional de Juárez se apoyara en Estados Unidos y suscribiera el Tratado McLane-Ocampo.

El Tratado Mon-Almonte que fue suscrito por Alejandro Mon,representante de Isabel II de España y el conservador mexicano Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Morelos, al servicio ya de Miguel Miramón, pretendía reestablecer las relaciones entre México y España, dándole apoyo económico a los conservadores, a cambio de reconocer añejas supuestas deudas y comprometerse a indemnizar a ciudadanos españoles por daños y perjuicios causados por particulares, pero el tratado es denunciado por Juárez y no entró en vigor.

Por su parte, para obtener el reconocimiento de su gobierno, Juárezse enfrentó entonces a la pretensión norteamericana de anexarse Baja California, Sonora, Chihuahua y el paso por Tehuantepec, lo cual era ciertamente inaceptable. La exitosa negociación de Juárez logró obtener dicho reconocimiento, así como el apoyo naval militar en Veracruz que le permitió sitiar los barcos conservadores de Miguel Miramónsin ceder un solo metro del territorio nacional y sin otorgar ningún poder de administración en suelo mexicano. ¿Qué ofreció a cambio de dicho apoyo que permitió ni mas ni menos que el surgimiento de la República Mexicana? Simples derechos de tránsito a perpetuidad de personas, mercancías y tropas estadounidenses por Tehuantepec, los cuales ya habían sido concedidos, aunque no a perpetuidad, en el Tratado de la Mesilla, así como la libertad comercial que desde antaño ha sido conveniente para México.

pintura

La Virgen, El Benemérito y Yo, óleo sobre tela de Álvaro Aguilar con intervención en acrílico de Katina Riba.

El Tratado McLane-Ocampo fue aprobado por el Presidente Juárez con poderes extraordinarios del Congreso, cuya Cámara de Diputados estaba disuelta por la sangrienta Guerra de los Tres Años, y el Congreso de Estados Unidos no lo aprobó por puro proteccionismo comercial y desconfianza ante la inestabilidad del Gobierno de Juárez. Les preocupaba que el régimen de libre comercio propuesto en el tratado mermara la renta de las aduanas norteamericanas y arruinara su industria nacional.

La destreza de Juárez en la negociación del Tratado quedó patente en el manejo de los tiempos. Ante el encono de los partidos políticos de Estados Unidos frente a las elecciones de ese noviembre y la inminencia de laGuerra de Secesión, era poco viable un acuerdo para la ratificación del Tratado, por lo cual Juárez logró establecer como plazo para la ratificación del Senado americano: junio de 1860; y que vencido tal, Juárez negó su extensión.

A fin de cuentas, el Tratado McLane-Ocampo no generó derechos ni obligaciones para Estados Unidos ni para México y, en cambio, permitió el éxito de la República. Como dice Patricia Galeana en su clásico libro sobre este tema, el tratado es un ejemplo de negociación diplomática en que el negociador logró limitar las demandas de la contraparte y logró cambiar un tratado de compra-venta por uno de tránsito comercial, estando en las condiciones más desventajosas posibles.

No puede soslayarse el hecho de que mientras todo esto ocurría en Washington y en México, un grupo de mexicanos, agentes de Miramón, tocaban las puertas de las Cortes Europeas para gestionar la firma de losTratados de Miramar que culminaron con la invasión de Napoleón III a México y el envío del Emperador Maximiliano de Habsburgo.

No puede compararse la magnitud entreguista del Tratado Mon-Almontefirmado por el Gobierno Conservador para pretender el reconocimiento del gobierno de España, cuando ésta ya no era potencia, y menos aún la de los Tratados de Miramar que ofrecieron el país entero, con el patriótico Tratado McLane-Ocampo que nunca pretendió ceder, ni cedió, parte alguna de nuestro territorio ni de nuestra soberanía. Sin temor a equivocarnos podemos asegurar que el país con que hoy contamos no existiría, si no hubiera sido por la sagacidad y visión del Presidente Juárez al negociar el Tratado McLane-Ocampo que permitió el surgimiento de la República Mexicana.

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