noviembre 27

Robots por humanos: consecuencias de la escasez de trabajadores migrantes

Una máquina cosechadora automatizada en Taylor Farms en Salinas, California, usa un chorro de agua a alta presión para cortar cabezas de lechuga. Jim Wilson/The New York Times.

SALINAS, California — Abel Montoya recuerda que cuando era niño su padre llegaba a casa todas las noches después de una jornada en los campos de lechuga: la imagen del agotamiento, los pantalones cubiertos de lodo hasta las rodillas. “Papá quería que me alejara del trabajo manual. Deseaba que continuara con mis estudios”, recordó Montoya. Y eso hizo: fue a la universidad.

Sin embargo, Montoya, de 28 años e hijo de inmigrantes, hace poco entró a trabajar a una empacadora de lechugas, húmeda, ruidosa, helada y donde gran parte del trabajo es físicamente agotador, incluso aburrido.

No obstante, ahora puede delegar algunas de las peores labores a los robots.

Montoya es parte de una nueva generación de trabajadores agrícolas en Taylor Farms, una de las empresas productoras y vendedoras de verduras frescas más grandes del mundo, la cual hace poco reveló que estrenaría una flotilla de robots diseñados para remplazar a los humanos, una de las respuestas más recientes de la industria agrícola ante la merma en el suministro de mano de obra migrante.

Las máquinas inteligentes pueden armar entre sesenta y ochenta bolsas de ensalada por minuto, el doble de la producción de un trabajador.

Hace una década, cientos de personas hacían fila para trabajar en las empacadoras de California y Arizona durante la temporada de lechuga; ya no es así.

Trabajadores empacaron cajas de ensalada; atrás, una línea robótica empacó automáticamente cajas en Taylor Farms. Jim Wilson/The New York Times

“Nuestra fuerza laboral está envejeciendo”, comentó Mark Borman, director de operaciones de Taylor Farms. “No estamos atrayendo gente joven a nuestra industria. No están llegando inmigrantes. ¿Cómo enfrentamos esta situación? Con innovación”.

Los avances en el campo tecnológico crean puestos que requieren de personas más calificadas y que pueden ser atractivos para gente joven como Montoya, quien está terminando la licenciatura en Informática, y pueden impulsar la retención de empleados experimentados que reciben una nueva capacitación para avanzar en sus carreras.

“Estamos creando mejores empleos con la esperanza de que sean atractivos para un rango más amplio de personas”, señaló Borman.

En una encuesta a productores agrícolas que realizó la Federación de Oficinas Agrícolas de California en 2017, el 55 por ciento reportó una insuficiencia de mano de obra y la cifra fue cercana al 70 por ciento para los que dependían de trabajadores de temporada. Los aumentos salariales de años recientes no han compensado la escasez, aseguraron los agricultores.

La producción de fresa en California, los huertos de manzanas en Washington y las granjas lecheras en todo el país tienen problemas con las consecuencias derivadas de una fuerza laboral reducida, envejecida y nacida en el extranjero; las medidas estrictas en la frontera, y el fracaso del Congreso para ponerse de acuerdo en una reforma migratoria que pueda brindar una fuente laboral inmigrante de mayor regularidad.

Los trabajadores agrícolas que se beneficiaron de la última amnistía migratoria, en 1986, ahora tienen 50 años cumplidos y representan tan solo una fracción de los trabajadores agrícolas en la actualidad. Debido a que han llegado menos inmigrantes nuevos a trabajar en el campo, la edad promedio de los trabajadores ha aumentado, de 31 en 2000 a 38 en 2016, según datos del gobierno.

El empleo de María Guadalupe, una recién graduada del curso tecnológico patrocinado por la compañía, ha cambiado de meter ensaladas en bolsas a cajas a configurar y monitorear robots que realizan su antiguo trabajo. Jim Wilson/The New York Times

No obstante, unas tres cuartas partes de la gente que trabaja en los cultivos nacieron en el extranjero y casi todos están en el país ilegalmente. Una seguridad fronteriza más estricta ha provocado que la migración “para seguir la cosecha” dentro de Estados Unidos sea una “rareza relativa”, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Los productores en muchos estados, como Florida, un gigante de los cítricos, han recurrido al programa de trabajadores temporales H-2A para importar la mano de obra desde México. Sin embargo, se quejan de los trámites burocráticos del gobierno que retrasan las llegadas y de los imprevisibles patrones climáticos que pueden provocar que la fruta madure antes de tiempo, antes de la llegada programada de los trabajadores. El resultado en ambas situaciones son pérdidas.

Taylor Farms trae a unos doscientos trabajadores al año con las visas, un diez por ciento de su fuerza laboral por temporada. “El programa no siempre es confiable y nuestros productos son perecederos”, comentó Chris Rotticci, quien dirige la división de cosechas automatizadas de Taylor Farms, la cual también está buscando mecanismos para remplazar a los humanos. “Pero debemos hacerlo. No tenemos suficiente personal”.

En un panorama ideal, según los productores, el Congreso aprobaría una ley a fin de legalizar a los trabajadores del campo que entraron ilegalmente al país y animarlos a quedarse en los campos, así como incluir estipulaciones para garantizar un flujo constante de trabajadores estacionales que podrían ir y venir con relativa tranquilidad.

Trabajadores en el centro de entrenamiento de Taylor Farms aprenden sobre la tecnología robótica.Jim Wilson/The New York Times

La industria agrícola de California con su producción de 54.000 millones de dólares no puede darse el lujo de esperar. Al ser el epicentro tecnológico y agrícola del país, el estado encabeza el movimiento hacia la automatización en los campos y las plantas empacadoras.

California lidera el cambio para automatizar el campo y las empacadoras. Jim Wilson/The New York Times

En total, la empresa planea duplicar cada año la cantidad de cosechadores automatizados en los campos, cada uno de los cuales cuesta unos 750.000 dólares… hasta que casi cualquier cosa pueda ser recogida por máquinas.

Desde hace tiempo, las cosechas de trigo, soya y algodón usan la automatización. Las frutas delicadas, como los duraznos, las ciruelas y las frambuesas, de la misma manera que las verduras como el espárrago y el hinojo, seguirán necesitando mano de obra intensiva en el futuro próximo.

El método antiguo de cosecha requiere inclinarse una y otra vez para cortar los vegetales. Jim Wilson/The New York Times

Es difícil remplazar la vista y el tacto de los humanos, y la tecnología aún está en sus pinitos.

“Pasarán años antes de que se desarrolle una tecnología que pueda reconocer el momento correcto para cosechar nuestros productos y para hacerlo sin magullarlos”, comentó Tom Nassif, presidente de la Asociación de Productores de Occidente, una enorme asociación que representa los asuntos agrícolas en Arizona, California, Colorado y Nuevo México.

Sin embargo, debido a los desafíos de la fuerza laboral, “es una solución a largo plazo que debe buscarse”, expresó Nassif, cuya asociación abrió un centro de innovación en Salinas hace dos años a fin de promover el desarrollo de empresas tecnológicas emergentes especializadas en la agricultura.

Los desafíos respecto a la mano de obra son la principal razón por la que Taylor Farms está construyendo una segunda planta en México, la cual está programada para abrir a inicios del próximo año.

“Si no podemos encontrar trabajadores en Estados Unidos, ese es un lugar lógico para crecer”, afirmó Borman.

Abel Montoya, quien solicitó trabajo en Taylor Farms después de leer sobre el curso de tecnología que ofreció a sus empleados. “La tecnología avanzada en agricultura se convertirá en algo enorme”, dijo. 


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Posted 27 noviembre, 2018 by fernando aragon in category Brío Agropecuario